viernes, 19 de diciembre de 2014

voz de madera

Listo, ya está. Fue. Al menos eso parece.

Que raro que ya no me interese Cuba, ni lo que pasa en mi propio país. Agradezco ya no soportar ni medio segundo de tele, de radio. Es todo yo. Calle, luz, sol, vida. Caminar y respirar el aire del río de la plata, que me deslumbra ne la rambla, cerca de ese lugar dónde supe vivir, ¿fue vida?, pues claro, siempre es. Hoy toca euforia, placer, romperse, de nuevo. Esta vuelta a Montevideo cada vez más se completa.

Libros, hermanos, todo. Absolutamente todo. Todo lo que uno necesita para estar bien, liviano, en paz.

Quizá estas letras sean sólo para largar esta euforia que me invade a las nueve de la mañana, desde las seis. O un poco antes incluso.

Voy a buscar el día, como ayer, y pasado. Como en un futuro no claro que todavía no existe, porque aún no estoy ahí. Es eso, estoy acá, ahora. ¿Existe algo más acaso?.

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