Creo que si, o no. ¿ O ya ni me acuerdo?. Este teclado vibra, ¿o soy yo?. Una frase y dos preguntas premeditadas, el resto viene, como todo. Improvisación, farsa, mentira. ¿No es al fin todo lo que nos venden?, bah, nos vendemos, a nosotros mismos. No somos al fin más que nuestra propia barrera. Que a veces se priva de amar, y de ahí el resto. Sin prosa, sin rima, sin risa. Con prisa corremos por los andenes fantasmales, por las ciudades, sin mirar, sin ver. Basta; ese grillerio constante nunca abomba. Seduce, atrapa. Te hace llegar, inercia.
¿Porque ya se me vienen esas ganas de hablar de vos?, no es que al fin quiero matarte, por ahora. Ya la luna poco te nombra, igual por las dudas no me atrevo a mirarla tanto. No sea cosa que te recuerde, y vuelva a ser mi martirio. Y me haga parar en alguna esquina, y me haga cantar para tener fuerza de entrar a ese bar donde todo alguna vez empezó. ¿Termino todo?, ¿será así que los ciclos se cumplen?, ¿que tan cierto es esto que decimos sentir, de que no se termina, todavía?, ¿es otra mentira?, ¿u otra excusa?, que usamos para alargar la agonía, y querernos un poco más todavía, si es que algo queda.
No te entiendo, ese es el drama. Vas venís, te veo. Tampoco me entiendo yo, claro. ¿Nos entenderemos en algún tiempo?, yo que sé de mí.. si a veces el cuerpo pide andar, a veces se siente un poco atado, y eso que hace tiempo que no tiene cadenas, y desde aquella noche se ató a vos. Sólo y sin decir nada cada noche me llevaba a tu casa, me hacía terminar contigo. Como aquella vez que me preguntaste que haría luego, y te respondí: -lo que sea, no sé. Lo único que sé es que hoy quiero terminar contigo-. Y me miraste, ya todo se confunde. ¿Habrá sido esa noche en la que abriste los ojos y me mostraste el mundo?. Eso que abriste, que tocaste, e hizo que la mano fuera más rápido, que vinieran canciones, cambió el color. Aquel día que dejaste la isla, el verde ya no era tan vida. Era un poco más seco, le faltaba ese tono real que vos le diste a todo, y a mí.
Dejo espacio, sé que hoy hay segundo tiempo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dedos en teclas y corazón en el pecho: ¡Vuele!, ¡diga pues!