domingo, 21 de diciembre de 2014

Moonlight Sonata

Espera eso, que ahora se aborda, se cumple, se hace. Ese espacio en blanco que quiere ser llenado, que lo pide a gritos. Que mientras venía caminando ahora del club, antes de la plaza, antes de mi casa, y antes del galpón de mi hermano. Antes allá en Montevideo, respirando el mar, o el humo de un bar, Buenos Muchachos. Gracias les dí.

Desde ahí, o antes, se vienen armando estas letras. Vienen haciendo pulsos magnéticos, o algo. En cada paso, cada respiración. A veces baja de golpe y ahí es cuando miro arriba y gracias doy, que entiendo, acepto. Asimilo. Integración: linda palabra se le ocurrió a Matías, en medio de ese plenario inmenso de doce horas, con siesta por medio. Tanto querer, tanto quiebre.

Hoy me preguntó mamá cuando metros cuadrados son, y no dí. Luego desde el caribe me preguntan cuantas libras, y acierto. Busqué, quise. Es que ahí hay algo, y por eso hoy callamos. Acá las once, allá las nueve, te busqué en el mapa. Supimos hablar. Me dijiste de donde, y yo a que. Hablé, hablé, hablé, lloraste. Me diste consuelo, me devolviste un poco de paz. Hay acá en el medio algo tímido que se gestiona, como esa caminata en Humauaca, después de la noche de Tilcara, después de la caminata en Purmamarca, tierra de siete y más colores, antes del adiós, que no existe. Henos aquí, ahora. Vos allá, ella por ahí, una que se mueve y la otra que está a punto. Vaya a saber cuantas, cuantas personalidades albergo, y sin embargo todas en simple comunión, esperanza. Vida cierta que quiere manifestarse, y yo sólo la transito, y la quiero. Porque eso es lo que toco, de lo que se aprende. ¿Para que querer manejar un barco? que ya tiene dirección propia, que ya sabe donde va porque ya estuvo ahí. Arriba, queriendo. Dando, y amar.

Empieza a sonar este loco, aunque viene uno de antes, de abajo, del principio. Por tiempo ¿Habré sido yo?, fuera, o no, es lo mismo. Si al fin somos todos. Por eso pudimos tanto sentir sobre la arena, aquella magia, que hoy se rompe, y se pierde. Esa caminata lunar, el océano crujiendo, nosotros muriendo de amor en la carpa. Deshaciéndonos a pedazos, eso, haciéndonos fuertes. Queriendo. Buscando y riendo, admitiendo que todavía es gratis, y se puede. Siempre, siempre. Claro que sí.

Montevideo, veintitrés. A veces ni miré la hora, días y días y días de vida que se van acumulando y quieren hacerse canción, letra. Quieren salir a seguir viviendo y no apagarse en el olvido, ese lugar que quizá ahora ocupes vos. ¿Que será de mi cuando salgas?, ya sabes que no hago suposiciones.

La alegría de mamá hoy fue ese zapallo. Bah, tres. No existen las casualidades coincidimos mientras trabajábamos eso que es tan nuestro, y tan bien nos hace. La tierra, el alma. Me dijo que nacieron tres, como nosotros, y que todo es así para ella, las flores, sus plantas.

Será que si, se va.. a seguir otro trazo, otro rumbo. A hacerse caso y dormir lo que corresponde, o quizá ir a otro lado, viviendo.

Luz, luces, canciones y miradas. Todo trae este mes que completo se arma, cada día, a cada encuentro. Va a ser mañana otro día, va a ser un ser. A nacer otro, a cada minuto, cada instante.




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