¿Cuantos recuerdos me podés traer, vos?, Que tenés a todas en una, y contigo. Que sos la mirada, el pelo, las manos y el andar, de tantas, tan tuyo. Que hablas, decís y sacas en letras eso que todas tienen, a veces con humo, o vino tinto. Que pedís, querés, buscas, tan a tu forma, siempre a tu alcance.
Vas. Vas, vas, vas. Vas a encontrar ese mundo donde el tiempo no se mide, donde siempre hay aurora. Ese mundo en que todo corre sin riesgo ni disimulo, y la gente ríe, la gente llora. Llora de reír, y de aprender. De saber que todo está bien, si uno de verdad lo quiere.
Ese mundo que no se lamenta, no se queja ni te pregunta tu nombre, un miércoles a las tres de la mañana, en alguna ciudad desconocida. Por suerte. Como las hojas, y esos espacios en blanco por recorrer, ¿que me dirán todos estos árboles?, ¿de donde vinieron?, ¿porque están hoy aquí?, como nosotros, al lado de aquel río, noches de casi luna llena. Ibas cambiado de cuerpo. La luna me mostraba de a poco como eras, y vos, Vos misma. En silencio, con amor.
Dejaste palabras, puntos. Siempre, siempre. Esas breves selecciones tan exactas que tiene el lenguaje para intentar describir que el otro entienda lo que pasa aquí adentro, ahora. O cuando yo te toco, y te siento. Es imposible, con vos, y tus tantos otros nombres, formas y maneras. A veces existe esa tal rapidez que no cuenta, no razona, y sin buscar vienen las palabras que algo puede decir, algo. Algo. ¿Pero y cómo hacerte sentir mi pecho?, si no estás acá. ¿Para que creerte?, si no vas a ser vos, ni tus ojos los que me digan.
martes, 30 de diciembre de 2014
Lo magnífico del caminar - uno
Él venía rápido, ¿y que le iba yo a decir?, si él sabe, no cuenta, no mide. Siente nomás. Venía doblando las curvas pero sin ruedas, a ese caminar trunco y al ritmo. Como hoy en Montevideo, y ayer. Esa ciudad me pide que la camine, y así fue. Pleno Boulevard Artigas, ocho y media de la mañana. Fue doblar en esa esquina, donde los brazos de un histórico se levantan siempre, y llegó el aire del río. Ese del que dicen que es de plata, o algo. Para mí es agua, soy yo. Como esa luna ahora, que mientras caminaba de regreso, me las arreglé para que me quede bien al frente de la mirada, y en esa. Nos fuimos mirando a través de toda es cuadra, en la que saludé a mi vieja casa, ese rancho que ya no tiene techo de paja. Es chapa, metal. Se murió. Ni seco que estuviera. Ya el sol no baja distinto a ese suelo.
Muchas cosas, que llegan, van flotando. Desde hace tres días o más que vengo en un silencio medio raro, misterioso. Hasta conmigo mismo, y de sí. Se acerca otra vez, eso . Esa sensación de que todo anda y todo fluye, que no ha parado, aunque si cuando uno vuelva sólo se agudiza, se vive. Es una ola que se monta todo el día.
Hoy me hablabas de que andabas pidiendo cosas y aparecieran. Vaya que sí, que llega. Es que está tan adentro, que uno ya lo sabe, y se acerca. Esa extraña ley de atracción que mata a la duda con el hecho, y nos seduce, y uno se entrega. Es tan fácil volar, y seguir en el suelo.
Muchas cosas, que llegan, van flotando. Desde hace tres días o más que vengo en un silencio medio raro, misterioso. Hasta conmigo mismo, y de sí. Se acerca otra vez, eso . Esa sensación de que todo anda y todo fluye, que no ha parado, aunque si cuando uno vuelva sólo se agudiza, se vive. Es una ola que se monta todo el día.
Hoy me hablabas de que andabas pidiendo cosas y aparecieran. Vaya que sí, que llega. Es que está tan adentro, que uno ya lo sabe, y se acerca. Esa extraña ley de atracción que mata a la duda con el hecho, y nos seduce, y uno se entrega. Es tan fácil volar, y seguir en el suelo.
jueves, 25 de diciembre de 2014
borrador rrr
Este espacio pide ser llenado. A gritos, a vino. No quiere dolor. Lo usa, lo motiva, lo sanciona. Ya no podes doler, te lo ordeno, ya no quiero acordarme de vos. Como en ese banco de esa plaza entreverada, en pleno centro de Montevideo.
Quiero que te vayas, que camines vos por tu lado, y yo por el mío, capaz algún día otro carnaval nos encuentra. Quiero, quiero: ¿no di cuenta yo que al final no es lo que quiero?, sino lo que sucede, y aceptarlo. Fue así al fin como me aliviaste, así entendí, y conseguí dormir, después de aquellos tres días de espera, mortales.
No sé si todavía recuerde tu voz, creo mi memoria la guardó.
Tu jeito, tu andar. Como venías flotando por entre las mesas aquella noche de Córdoba, de calor, adentro y afuera de tu casa.
De repente soy un niño, bah, siempre. Que ahora espera tu consuelo, y palabras que no cree al leer, ni al escucharlas ya. Fue tanto. Tanto. Tanto dicho y caricia que quedó en el aire, en aquel pozo al que daba nuestra ventana, fue nuestra, si, un tiempo. El tiempo que pude estar ahí, que aguanté. Ya sabíamos los dos, lo que iba a pasar, lo que nos esperaba. El destino de ese amor suelto que tenemos, de a ratos. ¿Cuando te sirve?, que egoísta, si, vos y yo.
Desesperado par de desesperados.
Quiero que te vayas, que camines vos por tu lado, y yo por el mío, capaz algún día otro carnaval nos encuentra. Quiero, quiero: ¿no di cuenta yo que al final no es lo que quiero?, sino lo que sucede, y aceptarlo. Fue así al fin como me aliviaste, así entendí, y conseguí dormir, después de aquellos tres días de espera, mortales.
No sé si todavía recuerde tu voz, creo mi memoria la guardó.
Tu jeito, tu andar. Como venías flotando por entre las mesas aquella noche de Córdoba, de calor, adentro y afuera de tu casa.
De repente soy un niño, bah, siempre. Que ahora espera tu consuelo, y palabras que no cree al leer, ni al escucharlas ya. Fue tanto. Tanto. Tanto dicho y caricia que quedó en el aire, en aquel pozo al que daba nuestra ventana, fue nuestra, si, un tiempo. El tiempo que pude estar ahí, que aguanté. Ya sabíamos los dos, lo que iba a pasar, lo que nos esperaba. El destino de ese amor suelto que tenemos, de a ratos. ¿Cuando te sirve?, que egoísta, si, vos y yo.
Desesperado par de desesperados.
domingo, 21 de diciembre de 2014
Moonlight Sonata
Espera eso, que ahora se aborda, se cumple, se hace. Ese espacio en blanco que quiere ser llenado, que lo pide a gritos. Que mientras venía caminando ahora del club, antes de la plaza, antes de mi casa, y antes del galpón de mi hermano. Antes allá en Montevideo, respirando el mar, o el humo de un bar, Buenos Muchachos. Gracias les dí.
Desde ahí, o antes, se vienen armando estas letras. Vienen haciendo pulsos magnéticos, o algo. En cada paso, cada respiración. A veces baja de golpe y ahí es cuando miro arriba y gracias doy, que entiendo, acepto. Asimilo. Integración: linda palabra se le ocurrió a Matías, en medio de ese plenario inmenso de doce horas, con siesta por medio. Tanto querer, tanto quiebre.
Hoy me preguntó mamá cuando metros cuadrados son, y no dí. Luego desde el caribe me preguntan cuantas libras, y acierto. Busqué, quise. Es que ahí hay algo, y por eso hoy callamos. Acá las once, allá las nueve, te busqué en el mapa. Supimos hablar. Me dijiste de donde, y yo a que. Hablé, hablé, hablé, lloraste. Me diste consuelo, me devolviste un poco de paz. Hay acá en el medio algo tímido que se gestiona, como esa caminata en Humauaca, después de la noche de Tilcara, después de la caminata en Purmamarca, tierra de siete y más colores, antes del adiós, que no existe. Henos aquí, ahora. Vos allá, ella por ahí, una que se mueve y la otra que está a punto. Vaya a saber cuantas, cuantas personalidades albergo, y sin embargo todas en simple comunión, esperanza. Vida cierta que quiere manifestarse, y yo sólo la transito, y la quiero. Porque eso es lo que toco, de lo que se aprende. ¿Para que querer manejar un barco? que ya tiene dirección propia, que ya sabe donde va porque ya estuvo ahí. Arriba, queriendo. Dando, y amar.
Empieza a sonar este loco, aunque viene uno de antes, de abajo, del principio. Por tiempo ¿Habré sido yo?, fuera, o no, es lo mismo. Si al fin somos todos. Por eso pudimos tanto sentir sobre la arena, aquella magia, que hoy se rompe, y se pierde. Esa caminata lunar, el océano crujiendo, nosotros muriendo de amor en la carpa. Deshaciéndonos a pedazos, eso, haciéndonos fuertes. Queriendo. Buscando y riendo, admitiendo que todavía es gratis, y se puede. Siempre, siempre. Claro que sí.
Montevideo, veintitrés. A veces ni miré la hora, días y días y días de vida que se van acumulando y quieren hacerse canción, letra. Quieren salir a seguir viviendo y no apagarse en el olvido, ese lugar que quizá ahora ocupes vos. ¿Que será de mi cuando salgas?, ya sabes que no hago suposiciones.
La alegría de mamá hoy fue ese zapallo. Bah, tres. No existen las casualidades coincidimos mientras trabajábamos eso que es tan nuestro, y tan bien nos hace. La tierra, el alma. Me dijo que nacieron tres, como nosotros, y que todo es así para ella, las flores, sus plantas.
Será que si, se va.. a seguir otro trazo, otro rumbo. A hacerse caso y dormir lo que corresponde, o quizá ir a otro lado, viviendo.
Luz, luces, canciones y miradas. Todo trae este mes que completo se arma, cada día, a cada encuentro. Va a ser mañana otro día, va a ser un ser. A nacer otro, a cada minuto, cada instante.
Desde ahí, o antes, se vienen armando estas letras. Vienen haciendo pulsos magnéticos, o algo. En cada paso, cada respiración. A veces baja de golpe y ahí es cuando miro arriba y gracias doy, que entiendo, acepto. Asimilo. Integración: linda palabra se le ocurrió a Matías, en medio de ese plenario inmenso de doce horas, con siesta por medio. Tanto querer, tanto quiebre.
Hoy me preguntó mamá cuando metros cuadrados son, y no dí. Luego desde el caribe me preguntan cuantas libras, y acierto. Busqué, quise. Es que ahí hay algo, y por eso hoy callamos. Acá las once, allá las nueve, te busqué en el mapa. Supimos hablar. Me dijiste de donde, y yo a que. Hablé, hablé, hablé, lloraste. Me diste consuelo, me devolviste un poco de paz. Hay acá en el medio algo tímido que se gestiona, como esa caminata en Humauaca, después de la noche de Tilcara, después de la caminata en Purmamarca, tierra de siete y más colores, antes del adiós, que no existe. Henos aquí, ahora. Vos allá, ella por ahí, una que se mueve y la otra que está a punto. Vaya a saber cuantas, cuantas personalidades albergo, y sin embargo todas en simple comunión, esperanza. Vida cierta que quiere manifestarse, y yo sólo la transito, y la quiero. Porque eso es lo que toco, de lo que se aprende. ¿Para que querer manejar un barco? que ya tiene dirección propia, que ya sabe donde va porque ya estuvo ahí. Arriba, queriendo. Dando, y amar.
Empieza a sonar este loco, aunque viene uno de antes, de abajo, del principio. Por tiempo ¿Habré sido yo?, fuera, o no, es lo mismo. Si al fin somos todos. Por eso pudimos tanto sentir sobre la arena, aquella magia, que hoy se rompe, y se pierde. Esa caminata lunar, el océano crujiendo, nosotros muriendo de amor en la carpa. Deshaciéndonos a pedazos, eso, haciéndonos fuertes. Queriendo. Buscando y riendo, admitiendo que todavía es gratis, y se puede. Siempre, siempre. Claro que sí.
Montevideo, veintitrés. A veces ni miré la hora, días y días y días de vida que se van acumulando y quieren hacerse canción, letra. Quieren salir a seguir viviendo y no apagarse en el olvido, ese lugar que quizá ahora ocupes vos. ¿Que será de mi cuando salgas?, ya sabes que no hago suposiciones.
La alegría de mamá hoy fue ese zapallo. Bah, tres. No existen las casualidades coincidimos mientras trabajábamos eso que es tan nuestro, y tan bien nos hace. La tierra, el alma. Me dijo que nacieron tres, como nosotros, y que todo es así para ella, las flores, sus plantas.
Será que si, se va.. a seguir otro trazo, otro rumbo. A hacerse caso y dormir lo que corresponde, o quizá ir a otro lado, viviendo.
Luz, luces, canciones y miradas. Todo trae este mes que completo se arma, cada día, a cada encuentro. Va a ser mañana otro día, va a ser un ser. A nacer otro, a cada minuto, cada instante.
viernes, 19 de diciembre de 2014
voz de madera
Listo, ya está. Fue. Al menos eso parece.
Que raro que ya no me interese Cuba, ni lo que pasa en mi propio país. Agradezco ya no soportar ni medio segundo de tele, de radio. Es todo yo. Calle, luz, sol, vida. Caminar y respirar el aire del río de la plata, que me deslumbra ne la rambla, cerca de ese lugar dónde supe vivir, ¿fue vida?, pues claro, siempre es. Hoy toca euforia, placer, romperse, de nuevo. Esta vuelta a Montevideo cada vez más se completa.
Libros, hermanos, todo. Absolutamente todo. Todo lo que uno necesita para estar bien, liviano, en paz.
Quizá estas letras sean sólo para largar esta euforia que me invade a las nueve de la mañana, desde las seis. O un poco antes incluso.
Voy a buscar el día, como ayer, y pasado. Como en un futuro no claro que todavía no existe, porque aún no estoy ahí. Es eso, estoy acá, ahora. ¿Existe algo más acaso?.
Que raro que ya no me interese Cuba, ni lo que pasa en mi propio país. Agradezco ya no soportar ni medio segundo de tele, de radio. Es todo yo. Calle, luz, sol, vida. Caminar y respirar el aire del río de la plata, que me deslumbra ne la rambla, cerca de ese lugar dónde supe vivir, ¿fue vida?, pues claro, siempre es. Hoy toca euforia, placer, romperse, de nuevo. Esta vuelta a Montevideo cada vez más se completa.
Libros, hermanos, todo. Absolutamente todo. Todo lo que uno necesita para estar bien, liviano, en paz.
Quizá estas letras sean sólo para largar esta euforia que me invade a las nueve de la mañana, desde las seis. O un poco antes incluso.
Voy a buscar el día, como ayer, y pasado. Como en un futuro no claro que todavía no existe, porque aún no estoy ahí. Es eso, estoy acá, ahora. ¿Existe algo más acaso?.
jueves, 18 de diciembre de 2014
Montevideo
Sos eme de mujer
y mar de vida.
Montevideo querida.
Tu sol hace que las hojas brillen,
tus pájaros cantan,
tu verde brota.
Tu aire es distinto
tu música,
es calma.
Tus calles me llevan
a un palacio dorado
donde giro y giro.
Sos muchos nombres,
vos sos todas.
Caminarte es placer puro,
divino.
Sos eme de mujer
y mar de vida.
Montevideo querida.
Me das lo que busco,
lo que espero,
lo que quiero,
lo que necesito.
Me traes a mí mismo.
En tus bares,
tus esquinas.
Que no se apague nunca tu brillo,
tu esperanza.
Que nunca se lleven tu paz,
ni tus plazas.
Vos esperame que siempre vuelvo
a tu vientre,
a tu abrazo.
Sos eme de mujer
y mar de vida.
Montevideo querida.
domingo, 14 de diciembre de 2014
naranjo en flor, de vida.
Froto mis manos, respiro. Me acomodo. Me rasco un poco,
mientras siguen cayendo letras. Desde que salí de allá, de casa. Hoy manejé,
mucho, pero bueno. Tengo ese té verde
vida, mixto, con algo de miel, con todo de sol. El cuerpo me pide ir a dormir
desde hace dos días, yo no he parado. Que un lado otro, hermanos de sangre, de
vida. De todas partes vienen. Canciones, dibujos, todo. Hasta yo, vengo, voy.
Parto hacia mí, y no hacia ti.
Montevideo, veintitrés. Te escribí un poema. Los nombres de
las calles me dicen a veces que lugares visitar, donde voy. Yo me dejo llevar, floto. ¡¿Por
qué habría de hacer otra cosa?!
Saliste con una mochila cargada de sueños, de vida. De
ilusión. De vos. Saliste tan tuya, como fuiste mía, aquella noche de casi luna
llena. Siempre. Y eso que tus tantas caras me dicen a quien le tengo que
hablar, cuando te vea te explico. Hablaremos horas, lo sé. Iremos a comprar vino,
fumaremos el tiempo, nos vamos a sentar escuchando el mar, con los pies en la
arena. Quizá si la próxima vez, veremos la luna llena juntos.
Orión está en todos lados, nos miramos. Me sigue. Desde el Amazonas,
hasta Bolivia, o en mi casa. El tipo da vueltas, se zambulle, baila, como
todos.
Pienso en vos también, que de casualidad estás volviendo.
Vos que me diste espacios en blancos, que lleno de letras y tinta. Cuando me
busco, o quiero seguir en pleno vuelo. En que capaz me quieres un poco, y que tienes
que sacarte ese peso de la espalda. Como todos. Reías, con tus grandes dientes, tus ojos así,
tu pelo corto. Reías y suspirabas por mi estado. Mi impecable deplorencia, ¿o
deploralidad?. Las palabras inventadas suenan lindo. Así como tu voz.
Viajo en este universo binario que escribe con unos, con
ceros. No escribe de unos, sino de mí. De eso sí que sabe, y agatas. Lunfardo,
viejo y querido. Apenas sabe de mí, con penas que nunca existen y las acepto.
Ahí vuelan, y se convierten en luz, en materia, en aprendizaje. Me metí en esa
facultad de psicología, escuche palabras raras, poemas, cuentos. Me di cuenta
que sí, como ahora, como hace un rato, y reí. Río, río, y río. Nada mejor que
hacer. Estimula, acompaña.
Cambiar la mirada de esos ojos por la apariencia. Que de
temor se afligen, y quizá luego entiendan que es sólo mirar a otros pares, y
amar. Sólo eso.
Se palpa ese viaje que viene, y me hace sentir cosas, que ya
veré luego.
Ahora es tiempo de hacer, de seguir haciendo. Luz, vida.
Comparsa candombe de amor. Jueves. Vino.
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