¿Qué?, '¿hay algo que te pueda decir?. De costado, dibujando, diciéndome. Con tu risa me decías cosas, con tus ojos me hablaste. Sin reprimir nada. Olvidando todo. El destino me hace adivinar palabras, y entablamos una unión. Cosas por saber, sabiendo que no hay nada. Nada sin vos, sin aquello que fue, que es ahora, nada. Lo mismo que todo.
Y hacer de mi culo lo que quiera.
Caminé. Naufragué. Y así fue que me di cuenta, que mi ángel es infiel, que le interesa mi alma pero más quiere mi piel. Lo que sea. Tengo sabido que no termina, que se aprietan las muelas, se afirma el paso, se respira mejor si camino al lado del mar. Sin temor a que me digan, que está bien o que está mal.
Estas allá, arriba. Quien iba a saberlo, si vos te auto pronuncias, te exclamas, te vas sola, y me dejaste, aquel día.
Regresé por lo que queda de mi alma, reciclando alegrías por cada rayo de sol. Esquivando dolores, aceptando. Que se yo, lo que vos sabes, o sentiste, o anda a saber porque lo hiciste aquella vez que yo no podía dormir.
Nos fuimos estrellando.
Vos y yo contra las paredes y los muros, las calles. Caímos por la cañada que atraviesa la ciudad y nos perdimos en el cerro. Ni allá adentro nos pudimos encontrar.
¿Jugaste?, ¿bailabas?: que hiciste de mí, no se yo.